Lírica insular de García Peña

Nos (2010), mixta-lienzo, 176 x 86 cm .

En medio de las tensiones del mun­do contemporáneo, que no po­cas veces se reflejan artísticamente me­diante la transgresión, el nihilismo y las distopías, la propuesta del pintor y dibujante matancero Ernesto García Peña (Matanzas, 1949) en la galería ArteMorfosis, de la ciudad sui­za de Zurich, recuerda a los espectadores la vocación humanista del arte y la nunca olvidada necesidad de be­lleza.

No es al margen de nuestra época que ha ido creciendo la obra del artista, sino, por el contrario, su poética se afirma en la posibilidad de la emoción, del triunfo de la vivencia íntima, de la revelación de una espiritualidad asociada a los más raigales ritos del amor.

La muestra Lírica insular se explica tanto por la territorialidad de la ex­presión plástica como por la coherencia de las variaciones temáticas. El artista se reconoce deudor de una he­rencia que recorre una zona de la vi­sualidad cubana del siglo XX, que desde una notable diversidad estética y estilística trató de apresar los estallidos y las reverberaciones de una peculiar condición insular, sin apelar ni al gesto barroco ni a las explosiones cromáticas.

García Peña no es pintor de anécdotas, sino de atmósferas. Pesa más la sugerencia figurativa que la representación. Resulta en él mucho más convincente la insinuación que la na­rra­ción.

En ocasión de haber presentado una exposición anterior del artista en La Habana, observé que quienes ha­yan seguido superficialmente la trayectoria del creador podrían pensar que García Peña no arriesga, sin ad­vertir que la verdadera aventura está en la depuración del estilo y la decantación de la imagen.

Esta noción se ha hecho mucho más evidente en Lírica insular, con el añadido de que para el público del país centroeuropeo donde ahora ex­pone, la realidad poética que descubre aporta una consistente novedad, de acuerdo con testimonios de críticos, especialistas y espectadores que han valorado sus obras durante las primeras jornadas posteriores a la in­au­guración.

Para el galerista Johann Bur­khard haber apostado por García Peña constituye un acierto en la as­pir­a­ción de convertir a ArteMo­rfosis en una ventana de los valores establecidos del arte cubano de nuestros días.

(Tomado de Granma)

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