Sonando en Cuba

sonando_cubaPor Dunielys Díaz Hernández

Sonando en Cuba ha dado mucho de qué hablar y eso es un síntoma. Los estándares del consumo cultural en estos tiempos, donde el paquete casi monopoliza lo que vemos en la sala de la casa y no la televisión  nacional, nos remiten hacia referentes foráneos.

A muchos se les escucha decir en tono despectivo que es una copia de La Voz Kid, quizás habría que hablar sobre el terreno cedido después de tantos años en Cuba haciendo televisión del paleolítico con presupuestos recortados. Se olvida de que antes de surgir La Voz… ya existían experiencias como Operación Triunfo que lanzó a  la fama  a  David Bisbal yChenoa,  entre otros,  porque  la fórmula de programas  competitivos para  cazar talentos ha sido descubierta desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, Sonando en Cuba no creo que tenga tantos puntos de contacto con La Voz… como se le quiere hacer ver. Si bien algunas recetas son las mismas, no es del todo errado, lo cierto es que el programa rebosa cubanía y en este aspecto hay poco lugar para las objeciones.

La presentación de los competidores no se construye sobre las historias sensacionalistas de la enfermedad terminal, la operación de apendicitis y el pobre que ve en la victoria la oportunidad para cambiar su vida. Sonando en Cuba muestra al cubano en su casa o en su centro de estudio y las propias reacciones de ellos no pudieran ser mejor espejo de nuestra idiosincrasia.

Con precedentes como La Corte Suprema del Arte en la propia televisión, de la cual los jóvenes apenas conocemos por referencias y Todo el Mundo Canta, Sonando en Cuba responde de forma acertada a una larga ausencia de programas de participación en nuestros canales televisivos. Y recordemos, que entre tantas otras funciones, la TV es también entretenimiento, si usted a los 8 y 30 del domingo quiere un espacio para pensar, sintonice otro canal.

Es cierto que la música cubana es mucho más, la tradición lo atestigua, pero es más factible centrarse en un género como la música popular bailable y en este aspecto trataron de reunir a sus principales exponentes contemporáneos.
Aunque Rudy Mora debió paralizar la producción de su segunda película, valió la pena. El programa goza de buena factura,  hace tiempo que el televidente necesitaba ver otro set que no fuese el de Entre amigos, No quiero llanto y Megasábado.

Desde el guión hasta la producción y promoción, Sonando en Cuba constituye un  proyecto pensado como  pocos.
El periodista y crítico audiovisual Pedro de la Hoz afirmó que Sonando en Cuba “transpira riesgo y ambición por los cuatro costados. Un año de preparación y grabaciones previas; una producción inusual para el equipo de RTV Comercial, una aventura tanto para un director que no se las había visto nunca con un programa de participación como para un cantante que tampoco se había implicado en la organización de una empresa de tal naturaleza”.

Tal vez el minuto dilatado antes de que los  concursantes suban al escenario y la presentación de los competidores,  a  veces  aburrida,  deberían ser aspectos  a tener en cuenta. (Sugerencia de una simple espectadora .)

Por lo pronto solo resta atender a su evolución y aplaudir, junto al ganador, a los creadores de una propuesta audiovisual  necesaria y diferente.

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