En defensa de la cultura jurídica

cultura juridicaPor Liliet Barreto Hernández, estudiante de Periodismo

Hace algunas semanas, de regreso de La Habana a la ciudad de Matanzas, mi tío fue detenido por una patrulla en el puente de Bacunayagua. El oficial le pidió registrar el vehículo en el que viajaba, a lo que él se negó rotundamente. Se dirigieron a la Estación de Policía más cercana y en este lugar se verificó que no existía ninguna ilegalidad.Escenas como esta suceden a diario, con la diferencia de que las personas acceden a que se les efectúen registros en la vía, sin saber que están violando sus derechos recogidos en la ley de leyes: la Constitución de la República de Cuba.

Uno de los males que más afecta a la sociedad cubana es el desconocimiento de los derechos y deberes que le son otorgados a partir de los diferentes cuerpos legales: los decretos, leyes, disposiciones y resoluciones.

Las modificaciones a los estatutos cubanos en los últimos años, en función del nuevo modelo económico social, han suscitado dudas en la población en el tema jurídico.

Aunque los medios de difusión masiva ayudan a que se conozcan los recientes cambios mediante espacios como la Mesa Redonda y el Noticiero Nacional, y la Gaceta Oficial es referente de consulta para la población, aún es insuficiente el espacio brindado para aclarar las dudas, de ahí el desconocimiento ante ciertos trámites legales.

La Constitución de la República contiene cada artículo por el que se rige el país y toda persona que lo desee puede conocer su contenido.

Al inicio de las transformaciones en la nueva Ley General de la Vivienda la mayoría de los ciudadanos que se disponían a realizar una compraventa estaban desconfiados sobre cómo sería la transacción y si tendrían completo derecho sobre el inmueble adquirido. Con las experiencias y después de varios meses de aplicación se comenzó a respirar un ambiente de tranquilidad en cuanto a estas gestiones.

Algo tan simple como es el dominio del Reglamento Escolar son pocos los adolescentes y jóvenes que lo conocen. De la misma manera ocurre en el ámbito laboral, el Reglamento Disciplinario y las vías para las apelaciones al Órgano de Justicia Laboral de Base en caso de sanciones, es prácticamente un misterio para la mayoría de los trabajadores. Asimismo no se estudia el Código de Trabajo.

La asesoría de los consultores jurídicos, que son los poseedores de las herramientas legales necesarias para el éxito de la contratación económica, es un ente con el que toda empresa debería contar.

El dominio básico de las leyes que rigen a la Cuba del siglo XXI es imprescindible para la sociedad. Como seres sociales nos resulta imposible desprendernos de los códigos por los cuales nos regimos. Respetarlos, saber cuándo y cómo usarlos depende de la cultura jurídica que seamos capaces de cultivar.

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