Una parroquia en movimiento

catedral-2Por Gleidys Sanamé, Lisandra Pérez y Lianet Alayón, estudiantes de Periodismo

Monumentales, históricas, singulares; cada visitante cuando arriba a una ciudad de Cuba se pregunta dónde está su centro histórico, su huella en el tiempo, su autenticidad, pero si a lo lejos divisa la catedral sabe que está cerca, porque historia, religión y arquitectura casi siempre van al unísono.

Impresión semejante regala a foráneos transeúntes la catedral San Carlos Borromeo de Matanzas, circunscrita nunca lejos del bullicio, siempre distante del mar. A uno de sus costados intenta guardar un callejón adoquinado y desolado para bohemios, al otro un parque abarrotado de vulgo e incredulidades. Pero en pie.

De iglesia parroquial a Catedral

El nacimiento de la iglesia coincide con la fundación de la ciudad el 12 de octubre de 1693, a partir de la bendición de su primera piedra por Don Diego Avelino de Compostela junto al gobernador Don Severino de Manzaneda, día en el cual se levantó el altar y se colocó la cruz. En esos primeros tiempos se construyó un templo provisional de guano situado en la esquina de las calles Milanés y Jovellanos, poniendo la campana en una horca de madera mientras se edificaba la iglesia de mampostería. El edificio quedó construido en 1695 pero en 1712 fue destruido por una tempestad, años más tarde es que se rescata. Don Sebastián Luis Benítez es el primer sacerdote de la parroquia, según los historiadores. En espera del fin de la construcción, los oficios y prácticas religiosas se realizaban en una casa particular, en lo que hoy es calle Medio.

En 1725 se empezó la construcción de la actual con la ayuda de una suscripción de vecinos, el templo quedó concluido en 1736. En 1801 se le colocó una torre y en 1855 recibe la forma que conserva hasta nuestros días, siendo su párroco Jacinto Martínez; gracias a donaciones especiales se construyeron dos capillas laterales al altar mayor y el piso se hizo de mármol. Aún la bella estructura conserva objetos que le fueron donados, tal es el caso de dos atriles de plata cristoff comprados en París por el notario eclesiástico Don Fernando Sishka. Hacia 1880 su parque vecino fue reanimado con vegetación frondosa y en 1912 fue elevada al rango de Catedral, se ejecutaron importantes arreglos, entre ellas las pinturas murales que adornaban sus interiores.
El monumento

La Catedral San Carlos Borromeo, es un lugar religioso y de culto para la iglesia católica, sin embargo su mayor aporte a la historiografía y la leyenda en Matanzas es la conservación de las actas de matrimonios, bautismos y defunciones de las más importantes figuras de la provincia, muchas trascendidas al resto del país. Entre las grandes personalidades puede encontrarse José White Laffite, compositor notable, el poeta José Jacinto Milanés, los médicos Domingo Lecuona y Juan Guiteras Gener, así como el pintor Alejandro Dubrocq, todos ellos poseen en esta parroquia sus asientos bautismales. También, un doloroso documento para la comunidad literata y con sentido matancero es la presencia del acta de defunción de Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) y la orden de su asesinato.
Entre cemento, estatuas y maderas

Hemos tratado de salvar piezas que existen en el templo hace años pero algunas están en extremo deterioro, así comunicó a este equipo de reporteros el profesor y artista de la plástica Adrián López González, quien está al frente de una restauración general a la Catedral junto a una pequeña brigada de seis muchachos diestros en carpintería, escultura, pintura y tapicería, todos procedentes de la Escuela Provincial de Arte Alfonso Pérez Isaac. Adrián agregó no tener fecha específica para dar cierre al proceso debido a complejidades asociadas a ciertos detalles, como materiales singulares que en ocasiones son difíciles de conseguir, piensa que para el año que viene, el 2016, todo termine. La reparación ha sido asumida, financiada y amparada por la Iglesia Católica, aquí en Matanzas es el obispo de la Catedral quien, junto al administrador del centro, gestiona lo relativo a presupuesto y mantiene un estrecho vínculo con los restauradores; acotó López González. Materiales procedentes de España e Italia son los necesarios para este tipo de construcciones; se asignan grandes costos de importación pues las propiedades de varios químicos requieren transporte marítimo.

Trabajos con empleo de cal, para la transpiración de paredes, maderas del tipo cedro y láminas doradas, para cubrir ornamentos, son protagonistas en la remodelación interior, labor que respeta los diseños y virtuosismos propios de la antigua iglesia. Mientras, es poco el acercamiento y la preocupación que se le asocia, con este arduo rescate, al Gobierno provincial, sin embargo, el equipo de trabajo agradece enormemente el apoyo y la tenacidad de Leonel Pérez Orozco, Conservador de la Ciudad, y apuesta por un roce a la perfección luego de varios meses de empeño.

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