Acaso llover sobre mojado…

Cuento de amor en un barrio barroco, 2014. jpg(Ecos de la gira nacional del espectáculo Cuento de amor en un barrio barroco)

Por  Laudel de Jesús

Recientemente la reconocida agrupación matancera Teatro de las Estaciones visitó la ciudad de Sancti Spíritus y aunque parezca que escribir estas líneas es llover sobre mojado, debo decir: el último espectáculo de Las Estaciones descansa en la belleza: combinación fresca y funcional entre lo musical y lo escénico.

Teatro de las Estaciones había visitado la escena teniendo a la música como parte vital de la puesta, con  aquella delicia nombrada La caja de los juguetes, con guión de Norge Espinosa Mendoza y dirección de Rubén Darío Salazar. Una verdadera partitura de acciones visuales y sonoras, colocado el amor como centro del discurso escénico: resuena en mi memoria la belleza de las figuras y el encanto de las soluciones.

Siendo el 2014 y cumpliendo 20 años de fundada la agrupación resuelve hacer una fiesta produciendo Cuento de amor en un barrio barroco a tiempo de estampa caribeña.

En las palabras aparecidas en el programa de mano Yudd Favier cita algunos antecedentes en tanto duetos creativos –encuentros, entre músicos y teatreros en pos de la escena ora foráneos, ora nacionales, desde  Chopin,  Litz y Maurice Sand hasta Manuel de Falla, Caturla y  Carpentier,  siempre  frente al teatro de figuras.

Esta vez Rubén Darío Salazar hace coincidir sobre las tablas a William Vivanco, reconocido músico cubano ahora como intérprete de sus canciones-actor y la orquesta Miguel Failde, de Matanzas: el producto de esta alquimia ofreció a los espectadores -presentes en el teatro principal de Sancti Spiritus- la conversión en oro de una historia de amor entre un negrito de solar y una sirena.

Si bien la relación dificultosa entre dos seres que se aman no es nueva en el contexto del teatro universal –desde Romeo y Julieta hasta las novelas de televisión la fórmula se viene repitiendo- también es cierto lo atinado y original de una gama de  procedimientos que apuntan hacia la imaginería y la gracia espectacular.

Rubén Darío, autor y director de la puesta en escena, muestra otra vez su infinita sensibilidad,  entregando un producto que sorprende por la fluidez y organicidad con que hilvana el diseño, la música, la danza y lo estrictamente escénico; escena toda  marcada por una textura, color y sabor caribeño finamente tejido.

La música de William Vivanco se inserta en la dramaturgia con sinceridad y hace de temas conocidos pura acción dramática. La música en vivo no solo distingue al espectáculo, sino que va preñando de efectos sonoros el discurso dramático y hace que el conflicto alcance ribetes de dibujo animado.

Destaca sobre manera el diseño de muñecos y la manipulación de estos por parte del  elenco: coloco énfasis en Iván García frente a Simón y Alí Babá, personajes mágicamente resueltos.

Zenén Calero asume la visualidad de la producción (escenografía, muñecos, vestuario y luces), y francamente ha transitado desde la Maestría hasta el panteón de los dioses: la recreación de los ambientes, caracterización de los personajes y la funcionalidad de los recursos expresivos hacen de Cuento de amor en un barrio barroco un momento inolvidable.

Aunque parezca que llueve sobre mojado acusa ahora mencionar la composición del espectáculo en una acepción abarcadora y dramática: la disposición de los personajes, la  proxemia  y alcance en la orquestación de los sistemas escénicos entregan un producto lleno de ritmo y alegría.

Destaco la interpretación de William Vivanco y al espirituano Luis Toledo defendiendo a un Niño Wilo, con el que demuestra organicidad y calidad interpretativa. Por su parte, las Yemayás, pregoneras, y  pregonero transitan en un tipo de actuación que se desliza entre lo danzario y lo puramente escénico otorgando dinamismo y emoción a este Cuento de amor….

El Premio de la Crítica Villanueva para este espectáculo debía bastar para no rociar de elogios a una puesta en escena que zumba de aciertos, pero Rubén Darío Salazar es amigo de Sancti Spíritus y a un amigo se  le agradece cada regalo y este es un regalo divino, capaz de conmover por su sencillez e imaginación, al fin y al cabo… Multisuntvocati, pauci vero electi…., en español “muchos son los llamados y pocos los elegidos”.

(Tomado del sitio digital El Tándem (Editorial Tablas/Alarcos), abril 2015

Foto: Sonia Teresa Almaguer

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