Sala White: cuando la espera vale la pena

Todas las maderas del inmueble son preciosas.

Todas las maderas del inmueble son preciosas.

Por Jessica Mesa Duarte

La Sala de Conciertos José White, emblemática institución de la cultura matancera, exhibe significativos adelantos desde el 2012, producto de la esmerada labor de ATENART, un grupo de artesanos yumurinos, dirigidos por el artista de la plástica Sergio Roque.

“El 20 de septiembre del 2012 comienzo a trabajar en la Sala White. Una primera etapa, de aproximadamente un año, se dedicó a elaborar correctamente algunos elementos que habían perdido su originalidad.”

Según afirmó el especialista, la obra civil se encuentra a un 98 por ciento. Su terminación solo depende de la llegada al país del sistema de climatización.

“Ya lo que queda es una última etapa que durará entre dos y tres meses durante los cuales se cerrará el falso techo, se situarán las decoraciones, escocías y trabajos en yesería, para después instalar el sistema de climatización, que está comprado en el exterior.

“Se puede observar un trabajo prácticamente terminado producto del esfuerzo y la dedicación del colectivo de trabajadores que me acompañó durante el proceso reconstructivo.”

La brigada de restauración ATENART mereció el Premio Nacional de Conservación en el 2008 por el remozamiento del Museo Farmacéutico, considerado como la botica francesa más original y completa del mundo. Los esfuerzos han sido constantes durante los últimos dos años, en pos de reinaugurar el antiguo Liceo Artístico y Literario de Matanzas.

“La sala cierra sus puertas en el 2000 debido a las malas condiciones físicas que presentaba, que provocaban peligros de incendios. Las acciones de restauración comenzaron con un levantamiento y la elaboración de un proyecto que se aprobó entre el 2002 y el 2003.

“Como quedó reflejado en el mismo, el inmueble requería un trabajo civil bastante serio y una compleja labor de conservación. Por cuestiones ajenas a mi voluntad me separé del proceso de restauración hasta el 2012, cuando me inserto de nuevo como jefe de obras.”

Para la restauración de la sede permanente de la Orquesta Sinfónica de Matanzas se han empleado alrededor de 25 metros cúbicos de madera, provenientes de la Ciénaga de Zapata. A pesar de las dificultades, la sala conservará su estilo neoclásico, aunque la implementación de tecnología moderna y los deficientes trabajos constructivos anteriores no permitieron una restauración análoga a la arquitectura original.

“Se ha trabajado respetuosamente y con la mayor seriedad posible para conservar el aire neoclásico del inmueble. Después de analizar con detenimiento varias propuestas, se decidió por un equipo muy profesional clausurar una de las arcadas para cerrar el salón principal, climatizarlo y lograr una mayor acústica.”

Se presentaron originalmente tres propuestas para desarrollar el estudio acústico, bajo la concepción de diferentes formatos musicales. Finalmente se decidió por la versión de un salón de espectáculos con capacidad para una orquesta mayor, integrada por 120 músicos acompañados por un coro y 200 localidades destinadas al público.

“El escenario quedará con tres niveles realizados bajo las exigencias profesionales, los cuales cumplen con las normas establecidas entre el lugar de un intérprete y otro.”

La sede posee un piano donado por el músico y compositor Frank Fernández, el cual en la actualidad se encuentra conservado con riguroso cuidado en el teatro Sauto.

Durante el proceso de restauración se recuperaron elementos propios de la sala como las mamparas, las lámparas del salón principal y los grandes espejos del salón, los cuales tuvieron un monto de 8 mil pesos oro, cada uno, cuando fueron comprados en 1862.

Está previsto realizar en el inmueble exposiciones de artes plásticas, peñas literarias, presentaciones de libros, otros conciertos de cámara y de música clásica y trova.

De acuerdo con su estructura incluirá un recibidor, galería de fotos de la ciudad en uno de sus locales anexos, una cafetería y un cuarto para la elaboración de alimentos.

En su patio interior se colocará un mural de cerámica de 45 metros cuadrados, un espejo de agua y la partitura de Las Alturas de Simpson -primer danzón creado y estrenado oficialmente en su escenario- a relieve en bronce en la pared. Además especificó que las pertenencias del músico José White serán expuestas en la institución.

Sergio Roque puntualizó la necesidad de que la sala abra sus puertas al público, un deseo acumulado durante más de una década por los yumurinos.

“Creo que este es el corazón de la cultura matancera por toda la historia que tiene, por la cantidad de artistas de primera línea que se han presentado en su escenario. Por respeto a su significado es importante que abra la institución. Además, está ubicada en el centro de la ciudad, adyacente a su plaza mayor.

“Las personas de esta ciudad pueden enorgullecerse de su cultura porque han tenido un teatro Sauto y una Sala White, instituciones emblemáticas de Matanzas y realmente, los matanceros las necesitan.”

Lo más importante es que la población matancera podrá disfrutar de una sala de primera línea, a la altura de las del primer mundo. Esperemos que el aliento renovador de esta brigada, dirigida por Sergio Roque, le devuelva a los matanceros uno de los símbolos más encumbrados de la cultura de la Atenas de Cuba.

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